COMPLEJIDAD DE LA POESÍA
Lo simple no existe. Lo simple es una construcción del sujeto solo, para operar con alguna hipótesis dentro del turbión decisorio de lo real, o de los sujetos reunidos, para establecer algún punto válido de intersección. Está basado en la supresión, y en la abundancia de residuos. Lo simple puede ser muy productivo, pero solo por un período.
En un número alto de las exploraciones hegemónicas de la cultura lo simple adoctrina y moviliza con cierta eficacia. Conquista mucho éxito todo aquello que, sustentado por las leyes de lo simple, elaborado para ser repetido con la menor pérdida de información posible, impacta sostenidamente las inquietudes de los sujetos solos o los reunidos.
Domina el que logra generalizar su perspectiva. Lo primero es sujetar la mirada a un horizonte. Nosotros, que somos terrícolas, deberíamos saber que las perspectivas pueden ser ilusorias, pero que son atractivas, y que realmente existe una gran riqueza de ángulos ópticos. Nuestro planeta es una esfera muy especial, de compleja visualidad.
Lo simple es enemigo declarado de lo esférico. O es un punto, o una línea, o un mero círculo. Pero no puede ser esférico. Si es puntual, apela a una identidad; si es lineal, a un devenir dicotómico; si es circular, a un centro que delimita sus periferias. Pero lo simple no soporta las tres dimensiones, pues está asentado solo sobre uno o dos vértices.
Hay que reconocer que lo simple no produce el vértigo que produce lo complejo. Solo en la comunicación poética, de todas las ejercidas por la naturaleza humana, lo desenfocado enfoca, un pie puede estar en la tierra y el otro en el cielo en una extraña sensación de equilibrio recuperado, y entra lo óptimo en lo mínimo con una alegre readecuación.
ROBERTO MANZANO
Se publicó inicialmente en el Blog Eurekíada en el año 2018. Luego en Cristálida Ediciones, Canadá, en el año 2022, dentro del volumen titulado DEFENSA DE LA POESÍA.