UN PUNTO DE NO RETORNO
En lo físico y en lo moral, hay una significación en las cantidades. La calidad es eso: una cantidad alcanzada que se muestra con nuevo sentido. De igual modo, en la vida personal y la colectiva. O en cualquier área del cosmos y de la cultura.
En la interpretación del mundo objetivo y del subjetivo no nos queda más remedio, si queremos ser lúcidos, que estar muy atentos a estas acumulaciones y saltos.
Si vives, pero no atiendes a estas silenciosas progresiones, tus vivencias son irracionales. Si una estructura de poder las olvida, por ignorancia o por cualquier motivo de soberbia, dominación o desprecio a los demás, deteriora las relaciones civiles y enferma de gravedad al conjunto social.
En cualquiera de los casos, se alcanza un punto de no retorno. Puede ser un punto z, que ya es de inmediato, aunque no lo adviertan los interesados, un punto a, absolutamente transformado, que imposibilita o dificulta drásticamente la progresión anterior. Ha comenzado un nuevo curso de las circunstancias.
En la vida diaria, basta con estar muy atento, como pedía el Dhammapada, texto sagrado de la poesía budista, para captar la variación esencial en lo fenoménico, y no es necesario tener una información exhaustiva, sino la sensibilidad a punto. Afinar bien, desde el punto de vista humano, lo afectivo imponderable.
Como somos criaturas no solo físicas y biológicas, sino también psicológicas y sociales, en cualquiera de estos cuatro órdenes, que constituyen un solo flujo de aprehensión e identidad, lo que pedía el Dhammapada es imprescindible: hay que estar muy atentos.
Ante la muerte de Zoila Chávez, asimilada como vivencia de todos y cada uno de nosotros, los cubanos de ahora mismo, los de arriba y los de abajo, los de un costado y del otro, y por el impacto de sensibilidad que suponen los hechos, aunque solo se tenga la información primaria, el corazón y el cerebro detectan un punto de no retorno.
Algo muy cruel se fue acumulando, y ha arribado a un punto. Lo notan el ánima y el ánimo de las personas de sensibilidad, y captan que la progresión ha saltado: ya, para ninguna de las partes involucradas en esta terrible escena colectiva (represores, reprimidos, indiferentes, desviadores de la mirada o sujetos de interlocución), nada podrá seguir igual.
Donde por ahora tal vez no se vea bien, pero en cuya dirección se irá viendo cada vez con mayor nitidez, la circunstancia saltó y ha tomado un nuevo curso. Lo que deberíamos hacer de ahora en adelante es estar muy atentos, y actuar de acuerdo con la responsabilidad que cada uno haya determinado en la asunción de esta vivencia, que constituye un indudable punto de no retorno.